La información nutricional y la protección al consumidor ha sido en los últimos tiempos el fundamento de las regulaciones en materia de etiquetado de los productos alimenticios.
Según el Código Alimentario Argentino, el rótulo nutricional es toda inscripción, leyenda o imagen que se haya escrito o impreso en el envase del alimento.

Dado que la nutrición y un correcto hábito alimentario constituyen una de las principales fuentes de salud, todas las personas tienen derecho a tener suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades nutricionales y sus preferencias alimentarias con la finalidad de llevar una vida sana. Pero, para que los consumidores tomen conciencia de la importancia de llevar una dieta saludable, es necesario que aspectos como el rotulado alimentario estén claramente definidos.

Es por esto que desde hace unos años, el rótulo nutricional es de carácter obligatorio en la mayoría de los productos industrializados, ofreciendo a la población su detalle nutricional, a fin de que el consumidor pueda realizar una adecuada selección entre las distintas opciones manufacturadas y ultra procesadas que se ofrecen hoy en el mercado.

Dentro de la normativa, se solicita a la industria el listado completo de los ingredientes, los nutrientes que contiene el producto y su contenido neto.

Están excluidos de presentar tal información algunos productos alimentarios tales como las bebidas alcohólicas, las aguas minerales naturales, el café, la yerba mate, el té, las frutas y verduras o las carnes en su estado natural. También se excluyen aquellos productos que fueran fraccionados en un punto de venta, como es el caso del queso o los fiambres.

Esta información está destinada a informar al consumidor sobre las propiedades nutricionales de un alimento, su valor energético y de sus nutrientes, así como la declaración de las propiedades nutricionales.
Sin embargo, pese a que la información está expuesta y a nuestro servicio, no se han brindado suficientes herramientas para que el consumidor pueda comprender cómo debe leer un rotulado nutricional y así optimizar la selección de sus alimentos, rechazando aquellos que no le serán propicios según su estado nutricional y de salud.

Para comenzar, debemos primero comprender que los nutrientes son sustancias presentes en un alimento, indispensables para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la salud.
Los nutrientes se dividen en dos clases: macronutrientes y micronutrientes.

– Los macronutrientes, que incluyen los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas (también conocido como lípidos) se requieren diariamente en grandes cantidades. Constituyen la mayor parte de la dieta y suministran la energía y los componentes necesarios para llevar a cabo las funciones vitales, desde poder respirar, realizar la digestión de los alimentos, caminar hasta lograr un adecuado crecimiento, el mantenimiento de la vida y la actividad diaria.

– Los micronutrientes se requieren también diariamente, pero en menores cantidades, desde miligramos (una milésima de gramo) a microgramos (una millonésima de gramo).
Son las vitaminas y los minerales, quienes además de constituir funciones vitales en nuestro cuerpo, favorecen la utilización de los macronutrientes.

El rotulado nutricional comprende:

– La declaración de la cantidad de energía (kcal) y nutrientes que contiene el alimento.
– La declaración de propiedades nutricionales, que refiere a la información nutricional complementaria y es opcional. Por ejemplo, sin sal agregada o cero colesterol.

En el siguiente rótulo nutricional podemos analizar los distintos aspectos a tener en cuenta al momento de leer la información nutricional.

La información nutricional está expresada por porción, indicando su cantidad en gramos o mililitros y su equivalencia en unidades o una medida casera. Esta porción generalmente representa la ingesta de ese producto. Para poder comparar dos productos similares es importante evaluar sus características en 100gr/ml.
El valor energético o energía, representa la cantidad de calorías que aporta el alimento.
Entre los macronutrientes, se deben especificar el tipo de nutriente si es que se encuentra presente. Así, dentro de los hidratos de carbono podría también aclararse la cantidad de azúcar disponible. En el caso de las grasas, se identifican las cantidades totales de grasas y los tipos: poli insaturadas, mono insaturadas, saturadas y grasas trans.
Con respecto al % del valor diario (VD), se notifica qué porcentaje se cubre del requerimiento diario de ese nutriente en particular. Los valores diarios se realizan comúnmente en base a una dieta de 2000kcal, que respondería a una persona adulta, sana, de 70kg.
Por último, los valores de sodio y fibra alimentaria. En el caso de las vitaminas y minerales, se declararán de modo opcional o a menos que representen un porcentaje mayor al 5% de las ingestas recomendadas.

Al momento de leer el rótulo de un alimento, no olvidar tener en cuenta las siguientes recomendaciones nutricionales:

Aumentar ingestas de proteínas, hidratos de carbono (que no sean azúcares), grasas mono y poliinsaturadas, fibra alimentaria, vitaminas y minerales.
Y disminuir ingestas de grasas saturadas, trans, colesterol, sodio y azúcar.
Ahora sí, una vez que podemos comprender cómo leer la información nutricional de un producto alimentario, podemos seleccionar y controlar lo que ingerimos de un modo integral y consciente, cuidando nuestra nutrición y salud.

Romina Stoppani Lic. en Nutrición

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